viernes, 20 de junio de 2014

Aporte de la Ingeniería a la Comunidad

 

     La internacionalización de nuestra ingeniería se manifiesta en esfuerzos para alcanzar estándares de calidad aceptados en todo el mundo. El futuro ingeniero deberá desplazar del mercado nacional a la tecnología de importación, y exportar conocimientos, procesos y productos.
     La ingeniería es el vehículo para llegar al futuro y un seguro de que se alcanzará el futuro deseado. La ingeniería es profesión que se nutre de las ciencias, las humanidades, las artes. La importancia de la ingeniería reside en su potencial como forjador del nuevo país que se desea.
   La comunidad de los ingenieros todavía debe definir, junto con el concepto de país que ambicionamos en tres o cinco décadas, qué atributos queremos del proceso de desarrollo. Este debe contener las aspiraciones nacionales de bienestar y felicidad sociales, de vivir en paz con un confort razonable, con acceso creciente a la educación superior.
     Deberemos definir cómo queremos medir el progreso, más allá del PIB per cápita. Para destacar en el concierto de las naciones, se habrán de identificar los espacios que más convienen, los que permiten aprovechar ventajas comparativas y desarrollar ventajas competitivas. El propósito de participar en el ámbito internacional debe estar claro, y sus méritos y desventajas deben estar bien entendidos.
     El rumbo de una ingeniería para el futuro será consecuencia de las tareas que habrá que abordar, con calidad mundial ganadora, para recuperar de manera sostenible nuestra economía y nuestros espacios culturales. Deberán definirse códigos de ética que refuercen la correlación entre las ambiciones del ingeniero y el bien común.
     El ingeniero del futuro requerirá nuevas capacidades y destrezas en la procuración y apropiación de conocimientos nuevos, tanto técnicos y científicos como de gestión; creatividad y originalidad en el abordaje de los problemas del país, y excelencia en los métodos. Sin embargo, los aspectos técnicos son los más fáciles de evaluar y certificar, y habrá más atención a ellos en la comparación entre profesionales de distintas escuelas y naciones. Las universidades y sus comunidades de egresados deberán participar de manera focal en la definición de estas tareas, si no por otra razón, por la necesidad de la brújula que oriente los esfuerzos de entrenamiento de los nuevos profesionales.

Aporte de: Luzmileidy Gomez y Arianna Rojas

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